John Powell es uno de los compositores de bandas sonoras más en alza actualmente, particularmente en comedias y en cine de acción. Su origen británico, la influencia del jazz y la música rock, confieren a sus composiciones de un tono muy contemporáneo y fácil de identificar que, al igual que Hans Zimmer, incorpora elementos de música orquestal tradicional con sintetizadores contemporáneos, además de tener la capacidad de fusionar sonidos étnicos en sus composiciones, tal y como hace en Endurance (1999, Leslie Woodhead & Bud Greenspan) y en Con amigos como éstos… (With Friends Like These, 1998, Philip Frank Messina) donde incluye influencias italianas o en Hormigas (Antz,1998, Eric Darnell & Tim Johnson) donde mezcla una sutil combinación de jazz con sonidos latinos.
Sus primeras piezas para acompañar imágenes están ligadas al mundo de la publicidad, desde 1988 en la compañía Air-Edel Music, donde trabaja como asistente de los compositores Patrick Doyle y Hans Zimmer, colaborando con el primero en Escapada al Sur (Into the West, 1992, Mike Newell) o Mucho ruido y pocas nueces (Much Ado About Nothing, 1993, Kenneth Branagh), y con el segundo en Colmillo blanco (White Fang, 1991, Randal Kleiser) o La delgada línea roja (The Thin Red Line, 1998, Terrence Malick). Abandona la compañía para involucrarse como co-fundador de la empresa Independently Thinking Music, donde junto a Gavin Greenaway, compone más de 100 obras para comerciales ingleses y franceses además de muchas películas independientes.
El trabajo que le abriría las puertas de Hollywood sería el que realiza para John Woo en Face/Off (1997), gracias a una partitura cargada de oscuros tonos bajos, sonidos industriales, armonías inacabadas y trágicas melodías cuyo objetivo es construir una banda sonora repleta de tensión y adrenalina.
En 1997 se traslada a los Estados Unidos donde comienza una fructífera carrera que le lleva a especializarse en filmes de comedia, particularmente de animación como Evasión en la granja (Chiken Run, 2000, Peter Lord & Nick Park), Shreck (2001, Andrew Adamson & Vicky Jenson), Robots (2005, Chris Wedge & Carlos Saldanha), Kung Fu Panda (2008, Mark Osborne & John Stevenson), Bolt (2008, Byron Howard & Chris Williams) o la estupenda Como entrenar a tu dragón (How To Train Your Dragon, 2010, Dean DeBlois & Chris Sanders); y de acción como la franquicia Bourne, desde El caso Bourne (The Bourne Identity, 2002, Doug Liman) hasta El ultimátum de Bourne (The Bourne Ultimatum, 2007, Paul Greengrass) e incluyendo títulos tan populares como The Italian Job (2003, F. Gary Gray), Paycheck (2003, John Woo), Mr. & Mrs. Smith (2005, Doug Liman), X-Men: La decisión final (X-Men: The Last Stand, 2006, Brett Ratner), Hancock (2008, Peter Berg), Green Zone: Distrito protegido (Green Zone, 2010, Paul Greengrass)…
La película de James Mangold combina, pues, las dos características que más domina, además de permitirle incluir una (o dos) influencias étnicas más a su currículo: la española, que viene al caso al desarrollarse la parte final de la película en la ciudad de Sevilla —-donde la lluvia es una maravilla—-, encontrando en la partitura varios pasajes en los que se escucha una guitarra española y algunas palmas, aunque será otra la que primero llame la atención: la del tango.
Ya desde el primer tema de la película, y evidenciando la tensión sexual entre los personajes protagonistas, su ir y venir, el juego de confianza y desconfianza, John Powell integra tres temas de la banda franco-argentina Gotan Project. Algo que celebro y aplaudo, no sólo porque yo sea ferviente admirador de la banda desde su primer trabajo, sino porque la sensacional combinación con los ritmos orquestales de John Powell y la divertida coreografía de las secuencias de acción al ritmo de los tangos interpretados por Gotan Project, se bastan para que el espectador entienda el tono y grado de humor de la película.
No es la primera vez que John Powell recurre a Gotan Project, ya lo hiciera en The Bourne Identity, pero sin duda, la perfecta integración que hace en Knight and Day hace que sea una de las señales de identificación de la banda sonora, más incluso que el tema compuesto por Black Eyed Peas, Someday expresamente para la película, que pasa totalmente desapercibido.
Los diecisiete cortes que se incluyen en la banda sonora editada por Varese Sarabande en los Estados Unidos, no incluyen ninguna de las canciones que suenan en la película, todas ellas de un corte muy popular y perfectamente integradas en la banda sonora. Tan sólo comento los cortes que me parecen interesantes y que considero se puede escuchar perfectamente disociados de sus imágenes.
Banda sonora original
1. At The Airport, el tema que introduce la película e incluye las primeras alusiones a Gotan Project. 2. Rough Landing, el tema que inicia la seducción en el avión y que se vuelve absolutamente vital y energético, que ya incluye las palmas españolas y que junto a la coreografía de la acción con la que Roy Miller (Tom Cruise) consigue elevar nuestra adrenalina hasta la seducción. 3. Trouble on I-93 4. Running From Roy, un suave y delicioso tema romántico perfectamente audible tanto dentro como fuera de la película 5. Hostage, un hipnótico tema que empieza con un suave ritmo y toques sicodélicos, al que se le van añadiendo nuevos ritmos y tonalidades para integrar la melodía a golpe de guitarra, rítmico y hasta bailable. 6. Car Ferry, un corte de tono romántico, tranquilo y melódico, ensoñador y embriagador con un clímax con sabor español. 7. The Island of Love 8. In Austria, una variación del tema Car Ferry mezclado con parte del dinamismo de At the Airport, aunque manteniendo el pulso. 9. Gallery Fight 10. Five Star, vuelve la influencia de Gotan Project junto con el ritmo y la acción 11. June Spies, el intrigante tema de June (Cameron Diaz) mientras investiga sobre Roy contiene todas las influencias, el ritmo, el acordeón, la guitarra, todo se junta para terminar de seducir a June a los encantos del boy scout. 12. He’s A Spy, un tema reflexivo en el que June asimila la condición de Roy, al que se une tomando las riendas de la situación. 13. Rooftops 14. The Villa 15. Reunion 16. Bull Run 17. Going To Cape Horn? Take a Jacket
exposición colectiva de los alumnos de 2º curso, grupo C de la asignatura de dibujo II de la facultad de BBAA de altea, universidad miguel hernández
Dentro del marco de la asignatura de dibujo del natural (Dibujo II) los referentes de nuestro entorno, ya sea la figura humana, el paisaje o el entorno urbano, nos invitan a una reflexión sobre cómo abordar el proceso de creación. En estos casos no partimos de la nada, tenemos un modelo sobre el que podemos trabajar y un referente concreto al que asirnos. De ahí que no quepa otra vía de trabajo que no sea la interpretación frente a la invención del no-referente. Por eso es tan importante, en este momento del aprendizaje del alumno, la serena observación de nuestro entorno y la libre interpretación, sin menoscabar la relación de identificación entre el referente y la obra final.
Participantes:
Enrique Alonso
Eva Martí
Joan Esquerdo
Javier Jiménez
Rocío Segura
Victoria Villarreal
Saúl Sellés
María Martínez
Javier Reina
Francisco José Fernández
Juan Francisco Navarro
Javier Sáez
Lucía Rodríguez
José María Sánchez
Samira Senabre
Teresa Tolsada
María Tena
Katya Di Matteo
Inmaculada Gimeno
Pablo Juan Mainar
Rocío Verdú
Carmen Vidal
Inauguración: sábado, 7 de agosto de 2010 Hora: 21:00 Lugar: Hostal de Sal
La exposición se puede visitar desde el 7 de agosto hasta el 2 de septiembre de 2010
El viernes 30 de julio, impartimos una breve charla acerca de The Wild Bunch y el denominado sonido Bristol, a cargo de Luis M. Álvarez, que tendrá lugar en los salones de Hostal de Sal, a las 21:00 Horas.
De 1983 a 1986 se expande en el distrito de St. Pauls, en Bristol, un grupo de DJs y artistas musicales bajo el nombre conjunto de The Wild Bunch. Nombrados en honor a la película de Sam Peckinpah, este grupo de artistas era conocido por unas sesiones que congregaban a gran número de espectadores, que se retaban contra otros colectivos de DJs y que llegaron a actuar en Londres.
Los sonidos de The Wild Bunch incorporan una gran variedad de estilos musicales, algo todavía inusual en esa época, en el que se incluyen elementos de punk, R&B y reaggae, con una especial atención sobre ritmos ambient, creando una atmósfera a base de sonidos electrónicos que se convertiría en la seña de identidad del sonido Bristol, bautizado por la prensa como trip-hop.
The Wild Bunch es un colectivo que se convierte en un elemento clave para el despertar de la escena underground de Bristol, que se convergieron en uno de los más conocidos colectivos de artistas y DJs británicos y que incluye entre algunos de sus miembros a los siguientes:
-Robert Naja, también conocido como 3D, reconocido artista del graffiti que ha diseñado portadas para UNKLE, y que, junto a otros tres componentes del colectivo formaría después la banda Massive Attack, convirtiéndose en el vocalista y realizando colaboraciones con otros atritas como Tricky o Roni Size.
-Grant Marshall, más conocido por su alias, Daddy G o Gene Barge, es otro de los artistas que fundarían después la banda de trip-hop Massive Attack.
-Andrew Vowles es más conocidos por su seudónimo, Mushroom, tercer miembro y fundador de Massive Attack, que sin embargo ha manifestado sus diferencias con sus compañeros de banda pues, mientras él prefiere permanecer en el terreno del trip-hop, sus compañeros parecen moverse musicalmente hacia la electrónica. Mushroom fue también el co-productor del primer álbum de Neneh cherry, Raw Like Sushi.
-Tricky, uno de los más carismáticos representantes del colectivo donde le bautizan como Tricki Kid, y se convierte en un de los miembros de Fresh 4, un grupo de rap que ata para el colectivo. También aparece en el aclamado álbum de debut de Massive Attack (Blue Lines, 1991), pero sería a través de su exitosa carrera en solitario que se haría conocido gracias a un sonido rico y oscuro, y su estilo vocal en forma de susurros, que mezcla su tributo por el hip-hop americano, soul, reggae, el rock británico de los ochenta, pop y la inclusión de samples de cualquier género y estilo musical. Su música incluye las colaboraciones de figuras como Neneh Cherry, Sarah Nelson,Björk o Ed Kowalczyk,
-Miles Johnson, más conocido como DJ Milo, quien lanzaría un documental, The Wild Bunch -Story of a Sound System, una colección de las canciones más representativas de la música del colectivo. El libreto del DVD incluye una extensa biografía del colectivo así como numerosas fotografías.
-Nellee Hooper, productor, remezclador y compositor que comienza como DJ para The Wild Bunch y produce los álbumes de debut de Soul II Soul (Club Classics Vol. I), Massive Attack (Blue Lines) y Björk (Debut). Después produciría el segundo álbum de Björk (Post) y uno de Madonna (Bedtime Story) —nombrado así por la inclusión de una canción de la artista islandesa. Posteriormente trabaja con artistas como No Doubt, Lamya, Tina Turner, All Saints, Holly Valance, Janet Jackson, Gwen Stefani o Andrea Corr, además de realizar remezclas para bandas como The Smashing Pumpkins, Garbage, U2, Sneaker Pimps, Lamb o Sade.
Paulatinamente, la música electrónica va encontrando su sitio en el medio cinematográfico, ya sea a través de los compositores o por la inclusión de canciones en las bandas sonoras de películas contemporáneas.
Conferencia > Influyentes vidas descontroladas: Ian Curtis
Nacido en Mancehster (Reino Unido), un 15 de julio de 1956, Ian Curtis fue el líder de una banda musical que se formara tras asistir sus miembros principales, Ian, Bernard Summer y Peter Hook, a un concierto de The Sex Pistols. Tras unirse Stephen Morris, la banda cambiaría su nombre, Warsaw, por el más controvertido Joy Division —que aludía a los pabellones de prostitutas de los campos de concentración.
Si bien Ian sentía admiración por cantantes como Jim Morrison, Iggy Pop y David Bowie, sus características físicas le confirieron una voz de barítono bajo, profunda e inquietante, que con un peculiar estilo de bailar, que evocaba los mismos ataques epilépticos que padecía, y el tono seco y depresivo de las letras de sus canciones, que tal como él decía trataban sobre “las diferentes formas que la gente tiene para superar ciertos problemas y cómo hacen para adaptarse a ellos“, además de asimilar la influencia de escritores como William Burroughs y J. G. Ballard, le convirtieron en uno de los más carismáticos cantantes del punk británico y un auténtico poeta maldito de la historia del rock.
Desconociéndose actualmente las causas concretas que le llevaron a un fatal desenlace, las especulaciones giran en torno a un cúmulo de situaciones que incluyen un precoz y tormentoso matrimonio con Deborah Curtis, con quien se había casado a los 19 años y que sería la escribiría Touching from the distance; la relación extramatrimonial que mantenía con la belga Annil Honoré, una desastrosa labor como padre de Natalie, y sus propios fantasmas personales que se incrementaban con la epilepsia desembocaron en una crisis personal que le llevó a encerrarse en sí mismo y en sus propias letras. Pocos días antes que iniciaran una gira por los Estados Unidos, Ian Curtis se ahorca en la cocina de su casa de Manchester mientras sonaba en su tocadiscos el álbum The idiot, de Iggy Pop, y después de haber visto en televisión una de sus películas preferidas, Stroszek (1977, Werner Herzog). Tenía 23 años.
Proyección: Control (2007, Anton Corbijn)
La música siempre ha estado presente en la vida de Anton Corbijn, quien comienza como fotógrafo alrededor de 1975 cuando acude a un concierto de Herman Brook, un emergente artista holandés que ve ascender su popularidad gracias a las fotografías de Corbijn, a la vez que este mismo se hace conocido por las mismas fotografías.
El éxito de su trabajo radica en un enfoque naturalista, la mayoría de las veces en blanco y negro, que consigue al aislar a sus modelos y alejarlos de su entorno natural. Corbijn aporta, la mayoría de las veces, sus propios motivos e influencias como la espiritualidad y la multitud de iconos religiosos que pueblan sus obras por la influencia de tener un padre pastor, una influencia que se extiende tanto a la imagen fija como a la imagen en movimiento, dotando a toda su obra de una coherencia inusitada en un creador que trabaja en función de sus clientes.
Inicia su faceta como director de vídeos musicales al aceptar la propuesta de Palais Schaumburg para dirigir Video, al ver este trabajo Propaganda insiste en que dirija un videoclip para su tema Dr. Mabuse, y Corbijn enlazará, uno tras otro, trabajos para David Sylvian, Echo & the Bunnymen o Front 242.
Impresionado por la música de Joy Division, se muda a Londres en 1979, iniciando un viaje que le lleva a trabajar para prestigiosas revistas como New Musical Express, Vogue y Rolling Stones y continúa con la dirección de vídeos musicales para bandas como, precisamente, Joy Division, REM, U2, Public Image Ltd., Nirvana, Metallica o Herbert Gronenmëyer. Algunas bandas, como Depeche Mode con quienes lleva trabajando desde 1986, confiesan que la responsabilidad de la imagen que transmiten tanto en sus videoclips, como en sus carpetas, es enteramente responsabilidad de Corbijn.
Culmina su carrera con la dirección de Control (2007), un biopic sobre la vida de Ian Curtis, el cantante de la mítica banda de Manchester, Joy Division que le reporta varios premios internacionales.
Cine Club Golfa presenta un seminario centrado en diferentes mujeres del panorama internacional que se expresan a través de cualquier medio audiovisual.
En la pasada ceremonia de entrega de los Premios de la Academia se alzó con el Oscar a la mejor dirección la californiana Kathryn Bigelow, por su película En tierra hostil (The hurt locker, 2008). Nos resultó entonces sorprendente que fuera la primera mujer en alzarse con el premio. Este hecho, que podría achacarse al tradicional (casi tópico) conservadurismo de la Academia de Hollywood es, sin embargo, sintomático de la poca presencia de mujeres directoras en el palmarés de las grandes citas cinematográficas y en la historia del cine en general. Pero directoras las hay hoy, y las ha habido a lo largo del siglo y pico de cine que llevamos recorrido. Silenciadas, ninguneadas, triunfadoras (las menos) o asimiladas por la industria, casi nunca se ha hecho justicia a su talento cinematográfico.
Cuando nos propusieron programar un ciclo para Hostal de Sal, pensamos que sería una buena idea hacer un recorrido por algunas directoras, para dejar constancia de esas mujeres que se pusieron detrás de las cámaras y dejaron su impronta, de muy distintas maneras, en el séptimo arte.
No hay en este ciclo ningún ánimo de ser sistemáticos. Fieles al espíritu fundacional de nuestro Cine Club, cada uno de nosotros ha elegido una cineasta independientemente de la elección de los demás. Semana a semana iremos presentando nuestras elecciones, y si hubiera que sacar conclusiones o encontrar relaciones, serán los demás quienes las establezcan. Es muy probable que falten nombres. Las cineastas que hemos elegido son sólo una muestra, una pincelada. Recurriendo al tópico, son todas las que están pero no están todas las que son.
El diccionario de la Real Academia Española define el término cinética (aunque la entrada es a “cinético”) como perteneciente o relativo al movimiento. Pertenecientes o relativas al movimiento son, sin duda, las cineastas que hemos elegido para este ciclo, como lo es todo el cine. Estas mujeres que poco más tienen en común que el hecho de serlo, además del afán por contar historias, y por ser ellas quienes las cuentan. Mujeres que, de alguna manera, se pusieron en movimiento y consiguieron hacerse un hueco en el gremio típicamente masculino, y más machista de lo que a priori podría parecer, de los directores de cine.
CINE CLUB GOLFA
Todas los jueves de julio, agosto y septiembre
Las sesiones comienzan a las 21:00 horas.
Proyección en Versión Original Subtitulada.
Entrada libre hasta completar el aforo.
Programación
1. El triunfo de Leni Riefenstahl
2. El camino de Ida Lupino
Animada a entrar en el mundo del espectáculo siguiendo la tradición familiar, la británica Ida Lupino, trabajó la mayor parte de su carrera como actriz para Warner Bros. Considerada como la Betty Davis de “los hombres pobres”, participa en filmes como The Light That Failled (1939), They Drice by Night (1940), High Sierra (1941), Road House o On Dangerous Ground.
Debido a la muerte inesperada de Elmer Clifton, quien no pudo terminar Not Wanted (1949), a causa de un ataque al corazón, Ida Lupino decide terminar su trabajo convirtiéndose en la primera y única, mujer directora de la época dorada de Hollywood, a esta siguen filmes como Outrage (1050), The Hitch-Hiker (1953) o The Trouble with Angels (1966). Posteriormente también desarrollaría una fructífera carrera como directora para la televisión.
3. Una belga en la corte de la nouvelle vague: Agnès Varda
Pionera del cine feminista y considerada por algunos críticos como la abuela de la Nouvelle Vague, Agnès Varda nace un 30 de mayo de 1928 en Bruselas, aunque vive y trabaja toda su vida en París.
Las más de treinta piezas que ha dirigido en diferentes formatos como el cortometraje, el documental, vídeo-instalaciones o largometrajes de ficción, y a pesar de las diferentes corrientes a las que se la pueda vincular, como la mencionada Nouvelle Vague, la unidad y coherencia de su obra, la libertad de tono en rodaje y montaje y la capacidad de Agnès Varda para captar el momento y los pequeños detalles, fruto, probablemente, de su formación en la fotografía.
León de Oro en el festival de Venecia por Sin techo ni ley (Sans toit ni loi, 1985), Premio César al mejor documental por Les plagues d’Agnès (2008), condecorada con el Premio René Clair de la Academia Francesa, entre otros. Su ópera prima, La Pointe Courte (1956), refleja la influencia de Roberto Rossellini, su segunda película, Cleo de 5 a 7 (Cléo de 5 à 7, 1961), sería incluida en los parámetros de la nueva ola francesa.
Posteriormente flirtearía con el documental, del que destaca Los espigadores y la espigadora (2000), en el que retrata sus propias manos, se presenta a sí misma y agradece el invento (el cine) a su pequeña cámara digital. Cabe mencionar los filmes que la cineasta dedicara a su marido, Jacques Demy, como Jacquot de Nantes (1991), retrato de la infancia de su marido y su amor por el teatro y el cine o, el emocionante Les demoiselles ont eu 25 ans (1993), filmación homenaje que la ciudad de Rochefort hiciera a la película de Demy, Las señoritas de Rochefort (Les demoiselles de Rochefort, 1967), por su 25 aniversario.
4. La rebelión erótica de Liliana Cavani
Guionista, directora de cine y de óperas, Liliana Cavani nace en Carpi (Módena), un 12 de enero de 1933.
Tras licenciarse en Letras Antiguas por la Universidad de Bolonia. Se diploma en cine en el Centro Experimental de CInematográfia de Roma y tras ganar un concurso en la RAI, realiza para la televisión varios documentales pasándose al largometraje de ficción en 1966 con Francesco d’Assisi, que rodaría de nuevo para el cine en 1989, Francesco.
Siendo rodada la mayoría de los títulos en inglés, la mayor parte de su cinematografía está marcada por la controversia a través de títulos como Los caníbales (I Cannibali, 1969), Portero de noche (Il portiere di note, 1974), La piel (La pelle, 1981) o Berlín interior (Interno berlinese, 1985).
5. Las siete bellezas de Lina Wertmüller
Nacida en Roma en 1928, Lina Wertmüller, tras diplomarse en dirección en la Academia Pietro Sharoff, trabaja en el teatro con Garinei y Giovannini y es ayudante de dirección de Giorgio De Lullo, labor que también realizará para Federico Fellini en Ocho y medio (Otto e mezzo, 1963); mientras tanto se dedica a la actividad radiofónica y a la dirección televisiva (Canzonissima). Debuta como directora con I basilischi (1963).
Caracterizados por un tono grotesco, fuerte y exagerado que la define con un inconfundible estilo, realiza diecisiete largometrajes para el cine entre los cuales cabe destacar Mimí metalúrgico herido en su honor(Mimì metallurgico, 1972), Film de amor y de anarquía (Film d’amore e d’anarchia, 1973), Insólita aventura de verano (Travolti da un’insolito destino nell’azzurro mare d’agosto, 1974), Pasqualino siete bellezas (Pasqualino settebellezze, 1975) o Camorra: Contacto en Nápoles (Un complicato intrigo di donne, vicoli e delitti, 1986).
Título: Hollywood, Babilonia Autor: Kenneth Anger Propone: Luis M. Álvarez
Una lectura morbosa, divertida y fascinante a partes iguales.
Lugar: Madrid, año: 1992, el mismo en el que Madrid era capital cultural europea, se celebraban las olimpiadas en Barcelona, se inauguraba la Expo de Sevilla y yo me encontraba comenzando mis estudios en Cine, Vídeo y Montaje en Metrópolis, C. E.
Un par de años después, abordaba el último curso, en el que tenía como profesor al, ya desaparecido, cineasta español Antonio Drove, responsable de títulos como La verdad sobre el caso Savolta (1980) o El túnel (1987). Comencé esta etapa con mucha ilusión tras el reconocimiento de mis profesores anteriores, de los que había sabido aprovechar todas sus enseñanzas, a pesar de no coincidir artísticamente en nada con ellos. Pero todo mi ánimo comenzaría a desinflarse con la evidencia de que mi nuevo profesor no tenía sentido del humor alguno. Cero. Nada. Llegaba a las clases como si le faltara su dosis habitual de caballo y tuviese que impartir su obligada clase para poder reunirse después con su camello espiritual. Se perdía en sus propias explicaciones, basadas en sus propias experiencias personales, con lo que sí enriquecía mucho nuestras mentes, pero se mantenía obtuso y cerrado cuando tenía que penetrar en el universo artístico de otros cineastas como Orson Welles, en el que se centraban sus lecciones.
Recuerdo que hablando de Sed de mal, la película que dirigiera Welles en 1968 con Charlston Heston de protagonista. tiene una mínima aparición el que fuera uno de los protagonistas de Ciudadano Kane, Joseph Cotten. Se trataba de un breve cameo al inicio de la película, tan sólo cruzaba la pantalla, pero en un enorme primer plano que le identificaba completamente… Pero Drove decía que eso era imposible, que era alguien con un prodigioso parecido porque era imposible que un actor de la clase y prestigio de Cotten se prestara a algo tan leve y breve como eso. Lo que digo, ausencia total y absoluta de sentido del humor, algo que, parece ser, Joseph Cotten y Orson Welles tenían de sobra.
En cualquier caso, las clases de Dorve comenzaran centrándose primero en La diligencia (John Ford), película que viera compasivamente Orson Welles mientras preparaba su magnífica ópera prima (y obra maestra), Ciudadano Kane (1941), que no era más que una biografía descarada y disimulada a partes iguales, del magnate de la prensa William Randolph Hearst, un personaje digno de la Edad Media. Como casi cualquier mortal con 2 dedos de frente, Drove había llegado a la conclusión de que Rosebud simbolizaba la infancia perdida de Kane, aquella que de la que le separara irremediablemente su propia madre en su beneficio, con tal de tener una buena educación. Una decisión que le condenara a una soledad incurable, que sólo hallaba cierto consuelo en el recuerdo de Rosebud, aquel trineo que tuviera cuando era pequeño.
El caso es que Rosebud, en la vida real tenía su significado secreto y particular, y esto era lo que Drove no podía soportar, por lo que se empeñaba en condenar el libro que revelaba que Hearst denominaba de tan tierna manera el coñito de su amante en lo que finalmente no era más que una sencilla y graciosa broma, que sólo iban a disfrutar los realmente íntimos de tan apañada parejita.
Cuanto más se empeñaba Drove en condenar y proponer la quema de tan gracioso e inocente escrito, más ganas tenía un servidor de conocer de primera mano la obra de Kenneth Anger y esa cara oculta del mundo de Hollywood. Si bien, en un principio, no conocía a casi ninguno de los que aparecen en la obra, el tiempo y mi interés personal por el cine en general y por el cine mudo en particular, hicieron que la obra se convirtiera en una de las mejores ilustraciones de la época dorada del cine de Hollywood.
Una obra emocionante y divertida, en la que además, Kenneth Anger, se posiciona tomando partido por unos personajes o por otros, justificando o quitando importancia a ciertos asuntos, o proporcionando datos que no solían incluirse en las crónicas de la época.
En 1958, William Higginbotham, crea un programa que interactúa con el público, se trata de un elemental juego de tenis electrónico: nace el primer videojuego. Las salas ARCADE, juegos como Pong, Spacewar o Space invaders, popularizan los videojuegos en los años setenta, que penetran en los hogares del usuario a través de la videoconsola ATARI. La industria del videojuego crea una nueva forma de entretenimiento que, poco a poco, busca su hueco debajo de la televisión, al lado del reproductor VHS, primero, e incorporando el DVD, mucho después.
El cine comienza a reflejar esta nueva realidad en sus películas de los años ochenta a la vez que los videojuegos se inspiran, o incluso convierten, películas de ficción en videojuegos de éxito. La correspondencia entre ambos formatos aumenta hasta convertirlos en aliados, de tal manera que incluso se planifica desde la misma gestación de una producción cinematográfica su lanzamiento en el mercado del videojuego.
Este seminario tiene como propósito hacer un recorrido por la reciente industria del videojuego, prestando especial atención a aquellos que se inspiran en el cine. En sentido inverso, el recorrido alcanza aquellas películas que adaptan juegos a la gran pantalla o recogen guiños y referencias o, incluso, asimilan este nuevo lenguaje. Las sesiones se distribuyen de la siguiente manera:
1. Insert coin
Retrospectiva de los primeros videojuegos y el nuevo modo de entretenimiento juvenil.
2. Elige tu opción
El cine adapta novelas a la gran pantalla que, posteriormente, la industria del videojuego convierte en juegos de éxito, permitiendo al usuario la opción de elegir el formato en el que prefiere disfrutar su aventura: en primera, segunda o tercera persona.
3. El videojuego como argumento
No siempre se produce una adaptación de un videojuego a la gran pantalla o viceversa, en ocasiones el videojuego, sus usuarios y su entorno se convierten en el argumento central de la película.
Las primeras apariciones del videojuego suceden a finales de los setenta, en títulos como La furia (The futy, 1978, Brian De Palma), Koyaanisqatsi (1982, Godfrey Reggio) o La cosa (The thing, 1982, John Carpenter), filmes en los que el videojuego aparece integrado como una opción de entretenimiento más. A partir del mítico Tron (1982, Steven Lisberger) aparecen títulos en los que el protagonista es jugador de videojuegos, siendo esta una característica principal del personaje, como en el episodio Bishop of Battle, incluido en el largometraje Pesadillas (Nightmares, 1983, Joseph Sargent) o Starfighter (1984, Nick Castle), para subir un peldaño más convirtiendo al jugador en hacker en Juegos de guerra (War games, 1983, John Badham).
Con el tiempo llegarían las nuevas generaciones en las que se puede comprobar que el videojuego ha sido aceptado como una forma de ocio y entretenimiento alternativa a otras prácticas habituales y actualizando los espacios y actitudes juveniles en títulos como Terminator 2 (1991, James Cameron) o Hackers (1995, Iain Softley).
4. Juegos de máquinas recreativas
A finales de los años setenta aparece un nuevo espacio de ocio: los salones de máquinas recreativas, que se convierten en el nuevo punto de reunión de las nuevas generaciones. Algunas de las primeras adaptaciones cinematográficas son, de hecho, de este tipo de videojuegos, como por ejemplo Super Mario Bros (1993, Annabel Jankel & Rocky Morton), Doble dragón (Double dragon, 1993, James Yukich), Street fighter (1994, Steven E. De Souza), Mortal kombat (1995, Paul Anderson) o Wing commander (1999, Chris Roberts).
5.- Realidades alternativas
El cine siempre ha especulado con el realismo sensorial que conducen a la industria del videojuego hacia la búsqueda de nuevas experiencias y mecanismos que nos transporten a realidades alternativas. En los años ochenta comienzan a aparecer los primeros títulos que especulan con las realidades virtuales, además de Tron (1982, Steven Lisberger) título indispensable en este seminario, Proyecto Brainstorm (Brainstorm, 1983, Douglas Trumbull) se adelanta como precursora de la realidad virtual no sólo en términos cinematográficos, sino también como juguete de interacción con el usuario. Esta premisa evoluciona en los títulos de Brett Anderson, El cortador de césped (The lawnmower man, 1992) y Asesino virtual (Virtuosity, 1995).
La literatura, que ya había especulado con esta realidad virtual previamente, se materializa en títulos centrados en las obras de Philip K. Dick, como Desafío total (Total recall, 1990, Paul Verhoeven) o Abre los ojos (1997, Alejandro Amenábar) y de William Gibson, como Johnny Mnemonic (1995, Robert Longo). También la televisión recoge las mismas premisas cuando, influido por la serie de David Lynch, Twin Peaks (1990), Oliver Stone produce la serie Wild palms (1993, Kathryn Bigelow, Keith Gordon, Peter Hewitt & Phil Joanou), en la que se especula sobre los peligros del abuso de realidad virtual a través de la mezcla de drogas y tecnología.
En la década de los noventa parece consolidarse la realidad virtual como un tema recurrente a través de títulos como Días extraños (Strange days, 1995, Kathryn Begelow), Dark city (1998, Alex Proyas), eXistenZ (1999, David Cronenberg) o Nivel 13 (The thirteen floor, 1999, Josef Rusnak).
La llegada de Matrix (The Matrix, 1999, Andy & Larry Wachowski), su variante dentro de la animación, Animatrix(The animatrix, 2003, Peter Chung & Andy Jones) y sus secuelas Matrix reloaded (The Matrix reloaded, 2003, Andy & Larry Wachowski) y Matrix revolutions (The Matrix revolutions, 2003, Andy & Larry Wachowski), facilitan la aceptación popular de la realidad virtual como un subgénero dentro del cine fantástico.
6. Géneros de terror
La larguísima lista de videojuegos de terror abarca casi todas las categorías de videojuegos desde FPS, como DOOM, F.E.A.R o Half Life, aventuras gráficas como Clock Tower, que incluye también mucha acción; estrategia como Parasite Eve, que también tiene elementos de survival horror, terror psicológico como Eternal Darkness: sanity’s requiem o los juegos del más puro survival horror como Fatal Frame o Project Zero -como se le denomina en los Estados Unidos-, Dead Space o Alone in the Dark.
Aunque los más famosos de todos ellos son las sagas de Silent Hill y Resident evil. Dos juegos que gozan del privilegio de tener las adaptaciones al celuloide más interesantes o, por los menos, las mejor aceptadas.
7. Guiños y referencias
Dado que los usuarios, la industria del videojuego y los jóvenes cineastas han crecido de la mano, es común encontrar guiños y referencias del cine en los videojuegos y de estos en algunas de las grandes superproducciones de Hollywood.
A un nivel muy general está la influencia que el cine de terror despliega en Hollywood Monsters (1997), en donde los personajes del juego están interpretados por los personajes cinematográficos de las películas clásicas del género, especialmente, de las que hiciera Universal Pictures en la década de los treinta.
Podemos encontrar ejemplos como el de Runaway: a road adventure (2001), una aventura gráfica cuyos personajes más populares son Carla, Lula y Mariola, tres cantantes travestis que ayudan al protagonista de la aventura, Brian, a encontrar a Gina. Muchos pensarían que hace referencia a Las aventuras de Priscilla, reina del desierto (The adventures of Priscilla: queen of the desert, 1994, Stephan Elliot), dado que esta a su vez recogía las influencias del más genuino estilo de Pedro Almodóvar, y dado que el estuiod que desarrolla la aventura, Péndulo Studio, era español, yo me inclinaría más por esta última opción.
En sentido inverso encontramos a una de las últimas sagas del cine comercial made in Hollywood, me refiero a las aventuras del pirata Jack Sparrow, que detrás de las influencias que sus creadores confiesan, se encuentra, sin ninguna duda el videojuego Monkey island.
8. Lenguajes animados
La animación ha sido, desde sus inicios y salvo excepciones contadas, la base gráfica que utilizan los videojuegos para desarrollar sus historias. La evolución de la animación evidencia un desarrollo gráfico que tiende a buscar la verosimilitud y la realidad. A su vez, el cine de animación también se ha acercado a la industria del videojuego buscando historias y personajes que llegaran al público.
Probablemente influido por el enorme peso cultural que tiene el manga, este acercamiento se ha producido, casi exclusivamente, en la cinematografía nipona a través de filmes como Fatal fury: the motion picture (1994, Masami Ôbari), Street fighter II: the animated movie (Sutorîto Faitâ II gekijô-ban, 1994, Gisaburo Sugii), Tekken, the motion picture (1997, Kunihisa Sugishima) o la más popular de todas, Final fantasy: the spirit within (2001, Hironobu Sakaguchi & Moto Sakakibara), que se ha rentabilizado en una larga saga.
En este caso el formato trasciende también al ámbito televisivo, en el que se ha materializado a través de multitud de series de animación como Dragon warrior (1989), Earthworm Jim (1995), Gungrave (2003), Air (2005) o Kanon (2006).
9. Lenguajes asimilados
La tendencia en los diferentes formatos audiovisuales, como el spot, el videoclip o el videojuego se inclina por la mezcla y la fusión de lenguajes y características. El cine recoge estas influencias y las incorpora en todo tipo de géneros, tímidamente al principio, como en La guerra de las galaxias (Star wars, 1977, George Lucas) cuyas características, propias del género de acción, propician la emulación de los típicos juegos de marcianitos como Galaxa.
Más adelante, Brazil (1985, Terry Gilliam) también da muestras de esta asimilación cuando el recepcionista de Obtención de la Información juega en su consola a un videojuego que parece tener consecuencias en la batalla real que tiene lugar en el hall del edificio, aprovechando el videojuego como metáfora sobre la manipulación.
En el momento en que comienzan a aparecer las primeras adaptaciones de videojuegos a la gran pantalla, determinados directores se especializan en este subgénero y exportan sus características a las producciones que abordan, aunque no sean adaptaciones. Tal es el caso de Paul W. S. Anderson, director de Mortal Kombat (1995), Resident evil (2002) o Alien vs. Predator (2004), que aborda de la misma manera títulos como Soldier (1998), Horizonte final (Event horizon, 1998) o La carrera de la muerte (Death race, 2008). Lo mismo que hace Christophe Gans, director de Crying Freeman (1995) y Silent Hill (2006), en El pacto de los lobos (Le pacte des loups, 2001).
El siguiente paso lo dan títulos como Corre Lola, corre (Lola rennt, 1998, Tom Tykwer), que sobrepasa la estética y el aspecto visual, para hacer vivir a su personaje la misma aventura una y otra vez, como cuando volvemos a empezar una nueva partida. Finalmente, títulos como Old boy (2003, Park Chan-wook) o Guardianes de la noche (Nochnoydozor, 2004, Timur Bekmambetov) hacen un libre uso de las características de los videojuegos integrándolas y fusionándolas dentro de sus propios estilos, trascendiendo el género y asimilando, definitivamente, su lenguaje.
10. El jugador pasivo
Las adaptaciones de los juegos al cine convierten al usuario en espectador de las aventuras que previamente ha vivido en su pantalla doméstica. La revitalización comercial de las adaptaciones de juegos, como supuso el estreno de Lara Croft, la cuna de la vida (Lara Croft Tom Rider, the cradle od life, 2003, Jan De Bont), propicia la proliferación de títulos que han emocionado y excitado al usuario como reclamo publicitario. Muestra de ello son las recientes adaptaciones de House of the dead (2003, Uwe Boll), Doom (2005, Andrzej Bartkowiak) o Silent Hill. Por ello suelen adaptarse videojuegos cuyas aventuras han emocionado y excitado al usuario como reclamo publicitario.
11. Juegos on-line
La red parece destinada a convertirse en el futuro de los videojuegos, lo que permite jugar desde diferentes terminales sin importar el lugar en el que se encuentren los jugadores.
12. Game over
Igual que en los años setenta y ochenta comprobamos como la ciencia ficción especulaba con la evolución de la sociedad a través de títulos como Farenheit 451 (1966, François Truffaut), El dormilón (Sleeper, 1973, Woody Allen), Rollerball (1975, Norman Jewison), Gattaca (1997, Andrew Niccol), El show de Truman (The Truman show, 1998, Peter Weir), Minority report (2002, Steven Spielberg) o Wall-e (2008, Andrew Stanton), por citar algunos, concluimos este seminario con la seguridad de que los videojuegos tienen, todavía, mucho camino por recorrer.
Un camino que será seguido muy de cerca por los nuevos usuarios y cineastas, con los que evolucionarán de la mano y que sabrán transmitirlos a las nuevas generaciones a medida que avance la tecnología y el lenguaje audiovisual…
TO BE CONTINUED
Coordinado por Luis M. Álvarez
Confeccionado y presentado por Luis M. ÁLvarez y Héctor Pérez Adeva Diseño y carteles: Rubén Gómez Radioboy Programado en enero, febrero y marzo de 2010 para OVERFLOW
Los primeros años de vida del cinematógrafo, cuando todavía no ha encontrado su lugar en la sociedad, se mueve entre las barracas de feria y ni siquiera se ha desarrollado como expresión artística, emerge en los Estados Unidos un género cuyo objetivo no va más allá de provocar la carcajada y proporcionar un entretenimiento breve, directo y eficaz al espectador de a pie: el slapstick (“bufonada” en inglés), también denominado cine cómico.
El principal promotor y responsable de la expansión del género es el canadiense Mack Sennett (1880-1960). Formado como actor y ayudante de dirección bajo la tutela de D. W. Griffith, en 1912, Sennett decide fundar, junto con Mabel Normand y Ford Sterling, la productora Keystone Pictures Studio. Su primera comedia, Cohen at Coney Island (1912), obtiene tal éxito que permite la producción de nuevas películas y convierte a Keystone en el centro neurálgico del cine cómico americano consolidando el slapstick como género autónomo. Posteriormente será bautizado como el “Rey de la Comedia”, funda su propia productora, Mack Sennett Comedies Corporation, además de fundar junto con Griffith y Thomas H. Ince la compañía Triangle, inaugurando la etapa de mayor esplendor del género, entre 1914 y 1920.
Entre las cualidades de Sennett sobresale una intuición que le lleva a conectar rápidamente con las necesidades del público, que unida a un oportuno criterio para la selección y contratación de nuevos talentos llevan a desfilar por sus producciones todos los cómicos más interesantes del período silente como Roscoe (Fatty) Arbuckle , Ben Turpin, Madeline Hurlock, Harold Lloyd, Gale Henry, Harry Langdon, Wallace Beery, Gloria Swanson, W. C. Fields, Louise Fazenda, Buster Keaton, Marie Dressler o Charles Chaplin, por citar algunos de los más representativos.
El ocaso de este esplendor silente llega en 1933 de mano de la bancarrota que trae consigo la Gran Depresión. Aunque el género nunca muere del todo y encuentra su relevo en generaciones posteriores, la realidad es que la irrupción de ese torrente de palabras que trae consigo el sonoro allana el camino para la entrada en juego de un nuevo concepto de humor: la comedia.
La característica principal del cine cómico es la respuesta a las necesidades de una civilización joven y espontánea como la norteamericana. Un mundo nuevo carente de una tradición cultural como el europeo y dotado de un breve, pero contundente, carácter violento e impetuoso que queda involuntariamente reflejado en otro género -este sí, genuinamente americano- como es el western, además de quedar retratado en importantes producciones de la época como El nacimiento de una nación (The birth of a nation, 1915, David Ward Griffith).
El segundo factor necesario para su elaboración es la espontaneidad que aporta la improvisación. “No tenemos escenario, partimos de una idea y seguimos la secuencia natural de los acontecimientos hasta que nos lleve a una persecución, que es la esencia de nuestra comedia”, sería la orientación que Mack Sennett proporciona a Charles Chaplin.
El último ingrediente es la pantomima, la forma de expresión artística que hace del gesto su herramienta de comunicación y que, inevitablemente, se acerca al alma del clown y la sátira de la comedia del arte.
En consecuencia, las convenciones más representativas del género las encontramos en situaciones distorsionadas y exageradas, desenfrenadas y alocadas persecuciones, porrazos, trompazos, caídas, carreras, explosiones, espectáculos de destrucción y alteración del orden establecido, que tiene como principal objetivo manifestar la crítica social a costa de gruesos y bigotudos policías, bonitas e ingenuas jovencitas y patosos burgueses ridiculizados.
El pragmatismo, fecundidad y poderosa intuición de Mack Sennett le llevan a crear series de películas que, en la mayoría de los casos, combinan los ingredientes que forman sus señas de identificación:
Las Sennett bathing beauties constituyen uno de sus primeros subproductos, en los que retrata jovencitas en bañador revoloteando por las playas de Three Arch Bay para escándalo de las asociaciones puritanas, no sólo por la escasez de atuendo femenino, sino por la peligrosa corta edad de alguna de las modelos. Rara vez existe algún guión escrito y el juego consiste en improvisar posturas insinuantes potenciando su físico y resaltando su sex appeal, para lo que componen bailes sugerentes con saltitos, pavoneos y cualquier otro movimiento sincopado ante la cámara. Keystone recibiría cientos de cartas protestando por su sistemática explotación del cuerpo femenino y su baja calidad artística y moral, a pesar de que algunas de sus bellezas en bañador, como Gloria Swanson, Carol Lombard o, la belleza que inaugurara la serie en The water nymph (1912, Mack Sennett), Mabel Normand, llegarían a alcanzar la primera línea del star-system.
Los Keystone cops constituyen una serie muy popular, atribuido más bien a Keystone que al propio Sennett, donde se ridiculiza el orden establecido representado por patosos e incompetentes policías abocados a perseguir a sus delincuentes lidiando con todo tipo de obstáculos por el camino.
Por último, destacar las “comedias de tartas de crema”, un subgénero que nace por azar al quedar registrado por la cámara un “tortazo” de merengue que Mabel Normand estampa en la cara de Ben Turpin con la intención de hacerle reír.
Si bien es cierto que el esplendor del cine cómico se alcanza en el seno del cine americano, es justo reivindicar que los primeros pasos (o carreras) fueron producidos en el seno del cine francés. El regador regado (L’arroseur arrosé, 1895, Louis & Auguste Lumière) es, oficialmente, la primera película que contiene un chiste visual y que permite la entrada de clowns, payasos y acróbatas en el cinematógrafo.
Max Linder se convierte en el primer gran cómico (y estrella) de la pantalla a través de un personaje que se popularizaría a partir de la película Max patinador (Le débuts d’un patineur, 1906, Louis J. Gasnier) y alcanza sus cotas de máxima popularidad en los primeros años 10, en los que se convierte en el actor mejor pagado de Europa. Posteriormente continúa su carrera alternando producciones entre Francia y los Estados Unidos y será aclamado por el propio Chaplin como su maestro.
Excavando en los orígenes literarios, de los que beben igualmente otros géneros cinematográficos como la comedia o el melodrama, encontramos que el slapstick está emparentado con la commedia dell’arte, una forma de expresión que surge en la Italia del siglo XVI con la intención de transmitir frescura y espontaneidad a las representaciones teatrales. Una variante aprovechada por las compañías itinerantes que, tras investigar y entrar en contacto con las historias populares de cada localidad, se dedican a crear situaciones límite apoyándose en personajes locales estereotipados, buscando la sátira social y empleando la improvisación para conseguir una mayor espontaneidad.
El programa se distribuye en las siguientes sesiones:
La escuela cómica de Mack Sennett
Harold Lloyd: el chico de las gafas
Buster Keaton: cara de piedra
Charles Chaplin: el vagabundo
Tríos y parejas cómicas
Pioneros franceses
Genuinos americanos
Tradición ibérica
Escuela británica
Woody Allen: el cómico intelectual
Cómicos contemporáneos
Slapstick en la animación
Directores de cine cómico
Coordinado por Luis M. Álvarez
Programado en octubre, noviembre y diciembre de 2009