Cinéticas

Recorridos en femenino detrás de la cámara

Cine Club Golfa presenta un seminario centrado en diferentes mujeres del panorama internacional que se expresan a través de cualquier medio audiovisual.

En la pasada ceremonia de entrega de los Premios de la Academia se alzó con el Oscar a la mejor dirección la californiana Kathryn Bigelow, por su película En tierra hostil (The hurt locker, 2008). Nos resultó entonces sorprendente que fuera la primera mujer en alzarse con el premio. Este hecho, que podría achacarse al tradicional (casi tópico) conservadurismo de la Academia de Hollywood es, sin embargo, sintomático de la poca presencia de mujeres directoras en el palmarés de las grandes citas cinematográficas y en la historia del cine en general. Pero directoras las hay hoy, y las ha habido a lo largo del siglo y pico de cine que llevamos recorrido. Silenciadas, ninguneadas, triunfadoras (las menos) o asimiladas por la industria, casi nunca se ha hecho justicia a su talento cinematográfico.

Cuando nos propusieron programar un ciclo para Hostal de Sal, pensamos que sería una buena idea hacer un recorrido por algunas directoras, para dejar constancia de esas mujeres que se pusieron detrás de las cámaras y dejaron su impronta, de muy distintas maneras, en el séptimo arte.

No hay en este ciclo ningún ánimo de ser sistemáticos. Fieles al espíritu fundacional de nuestro Cine Club, cada uno de nosotros ha elegido una cineasta independientemente de la elección de los demás. Semana a semana iremos presentando nuestras elecciones, y si hubiera que sacar conclusiones o encontrar relaciones, serán los demás quienes las establezcan. Es muy probable que falten nombres. Las cineastas que hemos elegido son sólo una muestra, una pincelada. Recurriendo al tópico, son todas las que están pero no están todas las que son.

El diccionario de la Real Academia Española define el término cinética (aunque la entrada es a “cinético”) como perteneciente o relativo al movimiento. Pertenecientes o relativas al movimiento son, sin duda, las cineastas que hemos elegido para este ciclo, como lo es todo el cine. Estas mujeres que poco más tienen en común que el hecho de serlo, además del afán por contar historias, y por ser ellas quienes las cuentan. Mujeres que, de alguna manera, se pusieron en movimiento y consiguieron hacerse un hueco en el gremio típicamente masculino, y más machista de lo que a priori podría parecer, de los directores de cine.

CINE CLUB GOLFA

  • Todas los jueves de julio, agosto y septiembre
  • Las sesiones comienzan a las 21:00 horas.
  • Proyección en Versión Original Subtitulada.
  • Entrada libre hasta completar el aforo.

Programación

1. El triunfo de Leni Riefenstahl

2. El camino de Ida Lupino

Animada a entrar en el mundo del espectáculo siguiendo la tradición familiar, la británica Ida Lupino, trabajó la mayor parte de su carrera como actriz para Warner Bros. Considerada como la Betty Davis de “los hombres pobres”, participa en filmes como The Light That Failled (1939), They Drice by Night (1940), High Sierra (1941), Road House o On Dangerous Ground.

Debido a la muerte inesperada de Elmer Clifton, quien no pudo terminar Not Wanted (1949), a causa de un ataque al corazón, Ida Lupino decide terminar su trabajo convirtiéndose en la primera y única, mujer directora de la época dorada de Hollywood, a esta siguen filmes como Outrage (1050), The Hitch-Hiker (1953) o The Trouble with Angels (1966). Posteriormente también desarrollaría una fructífera carrera como directora para la televisión.

3. Una belga en la corte de la nouvelle vague: Agnès Varda

Pionera del cine feminista y considerada por algunos críticos como la abuela de la Nouvelle Vague, Agnès Varda nace un 30 de mayo de 1928 en Bruselas, aunque vive y trabaja toda su vida en París.

Las más de treinta piezas que ha dirigido en diferentes formatos como el cortometraje, el documental, vídeo-instalaciones o largometrajes de ficción, y a pesar de las diferentes corrientes a las que se la pueda vincular, como la mencionada Nouvelle Vague, la unidad y coherencia de su obra, la libertad de tono en rodaje y montaje y la capacidad de Agnès Varda para captar el momento y los pequeños detalles, fruto, probablemente, de su formación en la fotografía.

León de Oro en el festival de Venecia por Sin techo ni ley (Sans toit ni loi, 1985), Premio César al mejor documental por Les plagues d’Agnès (2008), condecorada con el Premio René Clair de la Academia Francesa, entre otros. Su ópera prima, La Pointe Courte (1956), refleja la influencia de Roberto Rossellini, su segunda película, Cleo de 5 a 7 (Cléo de 5 à 7, 1961), sería incluida en los parámetros de la nueva ola francesa.

Posteriormente flirtearía con el documental, del que destaca Los espigadores y la espigadora (2000), en el que retrata sus propias manos, se presenta a sí misma y agradece el invento (el cine) a su pequeña cámara digital. Cabe mencionar los filmes que la cineasta dedicara a su marido, Jacques Demy, como Jacquot de Nantes (1991), retrato de la infancia de su marido y su amor por el teatro y el cine o, el emocionante Les demoiselles ont eu 25 ans (1993), filmación homenaje que la ciudad de Rochefort hiciera a la película de Demy, Las señoritas de Rochefort (Les demoiselles de Rochefort, 1967), por su 25 aniversario.

4. La rebelión erótica de Liliana Cavani

Guionista, directora de cine y de óperas, Liliana Cavani nace en Carpi (Módena), un 12 de enero de 1933.

Tras licenciarse en Letras Antiguas por la Universidad de Bolonia. Se diploma en cine en el Centro Experimental de CInematográfia de Roma y tras ganar un concurso en la RAI, realiza para la televisión varios documentales pasándose al largometraje de ficción en 1966 con Francesco d’Assisi, que rodaría de nuevo para el cine en 1989, Francesco.

Siendo rodada la mayoría de los títulos en inglés, la mayor parte de su cinematografía está marcada por la  controversia a través de títulos como Los caníbales (I Cannibali, 1969), Portero de noche (Il portiere di note, 1974), La piel (La pelle, 1981) o Berlín interior (Interno berlinese, 1985).

5. Las siete bellezas de Lina Wertmüller

Nacida en Roma en 1928, Lina Wertmüller, tras diplomarse en dirección en la Academia Pietro Sharoff, trabaja en el teatro con Garinei y Giovannini y es ayudante de dirección de Giorgio De Lullo, labor que también realizará para Federico Fellini en Ocho y medio (Otto e mezzo, 1963); mientras tanto se dedica a la actividad radiofónica y a la dirección televisiva (Canzonissima). Debuta como directora con I basilischi (1963).

Caracterizados por un tono grotesco, fuerte y exagerado que la define con un inconfundible estilo, realiza diecisiete largometrajes para el cine entre los cuales cabe destacar Mimí metalúrgico herido en su honor (Mimì metallurgico, 1972), Film de amor y de anarquía (Film d’amore e d’anarchia, 1973), Insólita aventura de verano (Travolti da un’insolito destino nell’azzurro mare d’agosto, 1974), Pasqualino siete bellezas (Pasqualino settebellezze, 1975) o Camorra: Contacto en Nápoles (Un complicato intrigo di donne, vicoli e delitti, 1986).

  1. Pilar Miró y la igualdad del género
  2. Jane Campion y el universo femenino

Presentación y confección: Cine Club Golfa
Diseño: Rubén Gómez Radioboy
Coordinación: Luis M. Álvarez
Organiza: Overflow para Hostal de Sal

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